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Desde
la posada de Alameda

Por el valle de Lozoya
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Jimera de Libar-Benaojan-Cueva del Gato
Esta ruta se realiza siguiendo las vías del tren que une Algeciras con Bobadilla. A su vez esta se realiza junto al río Guadiaro. Se observa aún las consecuencias de la lluvia de las últimas semanas, pues incluso hemos encontrado en el camino sillas y mesas arrastradas por el río. También se aprecian las alturas alcanzadas por este en las distintas zonas por donde hemos pasado: restos vegetales en los puentes, en las ramas altas de los árboles, puentes rotos…  Sin embargo, a pesar de las previsiones de lluvia, el día nos ha acompañado y tan sólo hemos tenido que sortear los numerosos charcos. El barro ha cubierto los bajos de nuestras vestimentas, e incluso algo más a algunos, pero lo visto ha merecido la pena. Nos hemos movido entre encinas, quejigos, acebuches, y más pegado al río, el bosque de ribera lo forma chopos, olmos, fresnos, sauces…  Resaltar el nacimiento de los Cascajales en Benaojan:  Y sobre todo la Cueva del Gato:  Cuya visión se hizo posible porque llevábamos andamiajes que colocamos en el puente roto (toda una aventura):
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Alhaurín de la Torre a Cerro Calamorro
En realidad al Puerto de las Ovejas, al principio de la ascensión ha dicho cerro. Tras pasar el Puerto del Canuto iba sólo, sin conocer el lugar y siguiendo las distintas indicaciones dadas por mis compañeros (hasta el puerto indicado) y otras personas que iba encontrando en el camino. En realidad el recorrido estaba muy transitado, pero la mayoría iban en plan paseo. En el lugar abunda sobre todo el lentisco y la aulaga, aunque en la parte más baja también son frecuentes el palmito, el romero, el enebro… También aparece el pino, un quercus arbusto (quercus fructicosa?, coscoja?), la jara, el algarrobo… Las vistas son impresionantes, pues por un lado se ve todo el Valle del Guadhalorce:  Por otro lado se observa el mar de Málaga, Torremolinos y Benalmadena:
E incluso se ven tierras de África:
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Frigiliana-Río Higuerón-Río Chillar-Cueva de Nerja
De nuevo partimos desde Frigiliana al realizar una de nuestras rutas. Previamente hemos paseado por sus calles, y hemos admirado uno de los pocos pueblos blancos que aún perduran en nuestra tierra (Málaga). No se trata de un pueblo de interior, sino que se encuentra a pocos kilómetros de Nerja, ya en la costa.
Hemos subido el río Higuerón, pero pronto (tras pasar por su alberca) nos hemos dirigido hacia el río Chillar. El paso de un río al otro es a través de terreno caliza, muy fragmentado, en donde principalmente nos encontramos con pinos, posiblemente de repoblación. Sin embargo abunda el matorral, con la aulaga en primer lugar, el romero, el tomillo, el esparto, la jara, el palmito… Desde la zona más alta entre ambos ríos se observa el mar, e incluso en sus aguas aparece algún barco:  A pesar de la escasez de lluvias, el río Chillar lleva agua, que corre velozmente entre las piedras y desniveles propios del terreno.  Tras dejar la zona recreativa por encima de Nerja, avistamos una ardilla (haber si la aprecias en la foto):
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Pinsapar de Grazalema
El itinerario discurre por la falda Norte de la Sierra del Pinar. Se inicia en el km 17 de la carretera Zahara-Grazalema y acaba en Benamahoma, teniendo una longitud de 12 km (3,5 a 4 horas de marcha). Para acceder al Pinsapar (300 hectáreas) debemos ascender desde la carretera (a 1000 m de longitud) hasta el Puerto de las cumbres (1340 m). Durante la subida podemos contemplar una vegetación compuesta por pinos de repoblación y una regeneración de encinas (muy prometedora), formando el estrato arbóreo; acompañado de un matorral de jaras, matagallos y pequeños arbustos y microleñosas muy interesantes y de gran belleza, destacando entre ellas la carrasquilla, el tomillo y la hedionda, ... entre otras. A medida que se asciende, se va divisando Grazalema y Ronda, y en el espacio intermedio una masa de encinar y alcornocal, y en la lejanía (al Este) se observa la Sierra de las Nieves, en Málaga. Una vez en el Puerto de las Cumbres, podemos ver la cara Norte de la Sierra del Pinar, en la que destacan el Pico San Cristóbal (1555 m) y el Torreón (1654 m), la mayor altitud de la provincia de Cádiz; y frente a éstos se levanta la Sierra de Zafalgar. A partir de aquí, y hasta la mitad del bosque de pinsapo, la vereda transcurre a 1300 m de altura. Desde el Puerto de las Cumbres a los pinsapos el camino es pedregoso, predominando la aulaga. La fauna se limita a aves de zonas rocosas: la collalba negra, el roquero solitario, el acentor alpino, el avión roquero, la chova piquiroja, la grajilla y el águila real. En este tramo nos encontramos con el primer canchal o casquera, al pie del Pico San Cristóbal, colonizado por endrinos y majuelos, de cuyos frutos da buena cuenta el zorro, y algunos arces. Durante el recorrido por el interior del Pinsapar se pueden ver ejemplares jóvenes y viejos, enfermos y muertos, en pie o caídos, escaseando los ejemplares con un desarrollo máximo: 30 m de alto y 1 m de diámetro en la base, llegando a alcanzar una longevidad de 500 años. El Pinsapar es un bosque dinámico, sometido a la acción del hombre y situado en un suelo frágil: por las cañadas que estamos cruzando descienden multitud de piedras calizas, por la acción del agua y la nieve, o simplemente cuando por ellas trepan una cabra montés o un corzo. Apenas hay sotobosque acompañando a los pinsapos, debido a la escasez de luz, encontrándonos sólo aquellas plantas que soportan esta condición: peonía en primavera, la hiedra, la zarza, el torvisco macho, majuelos, endrinos, arces y mostajos en los claros. También encontramos viejos quejigos, bastante maltrechos, debido a las podas que sufrieron cuando se practicaba el carboneo. Aún quedan restos de esta actividad en forma de pequeñas zonas casi sin vegetación y perfectamente horizontales, a modo de terrazas. Durante el trayecto podremos oír y ver a gran cantidad de aves: carboneros, herrerillos, currucas, pinzones, reyezuelos,, carpinteros, azores, gavilanes, ... Una vez fuera del pinsapar, iniciamos el descenso a Benamahoma desde el Puerto del Pinar (1100 m), quedando a nuestra izquierda las enormes casqueras conocidas por caídas del Pinar, sobrevoladas por el buitre leonado, y a nuestra derecha la Sierra de Zafalgar y la Sierra del Hinojar. A partir de aquí el camino transcurre por entre añosos quejigos, encinas y, conforme descendemos, algarrobos, ya que estos huyen de los intensos fríos de las alturas. Merecen especial mención las encinas, que trepan por las casqueras, colonizándolas y fijándolas. Al fondo aparecen la Huerta de Benamahoma, la Sierra Albarracín, tras la que se encuentra El Bosque, y a la lejanía surgen las campiñas de Arcos y Villamartín. El itinerario acaba en el manantial de Benamahoma.
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Frigiliana-El Acebuchal-Río Higuerón-Frigiliana
Parecía que ya había dejado de lado las rutas por los ríos, pero al final recorrimos el río Higuerón, teniendo que meter nuestras piernas en el agua. Desde el principio todo hacía pensar que probaríamos el agua en esta jornada que amaneció con chubascos ocasionales. Pero ya han sido dos las ocasiones en las que la lluvia nos han puesto chorreando, por ello, ya hemos aprendido de nuestros errores y casi todo el mundo llevamos ropa en las que no penetran el agua. Partimos con una fina lluvia desde Frigiliana hasta el Acebuchal, la cual nos acompañó hasta puerto Verde, e incluso cuando comíamos en el helipuerto que hay al final del río Higuerón. Pero tras terminar de comer, observamos el cielo y vimos que la situación se había vuelto propicia para internarnos en el río Higuerón. Así que lo hicimos, y el tiempo nos acompañó hasta llegar a Frigiliana. Nuestro caminar transcurrió entre adelfas, brezos, pinos, boj, juncos… acabando entre un mar de aguacates cuando cruzábamos las huertas hasta frigiliana. Los 18 km han sido duros, pero ha merecido la pena por la variedad de sus paisajes: carriles, senderos rocosos, río…
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Materia extraña
¿Nos encontramos ante un nuevo Isaac Asimov? Me refiero al físico J.J. Gómez Cadenas. Es bueno que los hombres de ciencia escriban al público en general, y que lo hagan utilizando un lenguaje cotidiano. En su primera novela, J.J. Gómez Cadenas, escribe sobre la energía nuclear (que últimamente aparece mucho en las charlas, opiniones, artículo periodísticos… ) y las partículas extrañas (partículas que poseen el quark extraño, que no forma parte de la materia ordinaria). Existe una gran relación entre ambos temas, aunque podríamos clasificar la primera como presente y la segunda como algo futurible. En la energía nuclear, expresa la necesidad de realizar exhaustivos controles en las instalaciones dedicadas a este uso. Así, en la trama de la novela utiliza un caso actual, como es el pulso que realiza Irán a la comunidad internacional. En el caso de las partículas extrañas, las utiliza para reflejar la ceguera de ciertas personas, que no dudan en poner en peligro nuestro hermoso planeta, para satisfacer su ego personal. Pero estos temas los trata como parte de una trama mayor: relaciones de poder, familias, amigos, amor…
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Río Guadalmina (Benahavís)
Benahavís se encuentra por encima de San Pedro de Alcántara (a pocos kilómetros), y su territorio es cruzado por el río Guadalmina, que incluso ahora (finales de verano) sus aguas continúan circulando y crean diferentes charcos y “pozas”. 
En realidad, en la mayoría de su recorrido tienes que ir nadando, pues suelen cubrir sus aguas a una persona. Te puedes introducir en lo que en épocas de lluvias sería un sifón, que en las fotos aparece como si fuese una cueva. Alguna gente, incluso, bajan rapeando hasta este lugar. Se trata de una ruta muy corta, algo más de una hora, pero te maravillas de su belleza y encanto.
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