Hace muchos, muchos siglos en el futuro que pasará lo que aquí va a acontecer, pero la verdad, por muy fantástica que parezca, es que ocurrirá.
Nos tenemos que trasladar a:
SIGLO XXX SIGLO DE LA MÁQUINA
- No te distraigas querido espectador, pues aquí comienza la más fantástica historia que haya ocurrido en toda la “Historia de la Máquina”.
- ¿...?.
- ¡Sí, has oído bien!, querido espectador: fantástica historia que ocurre en la ERA de la Máquina; y no del hombre, ¡como tú has pensado!, ¡eh!, ¿me equivoco?.
Bueno, voy a solucionar tus dudas. Para ello, tendrás que ojear el archivo del siglo XXV: el hombre ha desaparecido por completo en este siglo, pues su existencia se hizo innecesaria, no tenía razón de ser, pues todo lo hacían las máquinas.
- ¡...!.
- ¿Vas cogiendo onda, querido espectador? ¿si? pues continuemos con el relato:
Todo comenzó hace unos ocho siglos, cuando las activas máquinas se propusieron dominar toda esta galaxia, primero, y después todo el universo.
Podría parecer que todo esto no tiene razón de ser, pues sólo aquí en la Tierra era donde el hombre había sido suplantado por la máquina: ¿tendrían estas tanto afán de poder? ¿había llegado tan lejos la imperfección social del hombre, que hasta sus creaciones se emborracharon de ella?
- ¿...?.
- ¡Ja, ja, ja! perdona ¡jo, jo, jo! querido ¡ja, ja, ja! espectador (estas no son carcajadas normales, sino una risa metálica, aprendida, casi impuesta), pero es que estoy recordando lo orgulloso que se sentía el hombre al autodefinirse como Homo Sapiens. ¡Ja, ja, ja!, perdona de nuevo, pero es que al pensar en ello me fundo en carcajadas.
Reconozco que en parte tenían razón, pues fueron los únicos que con su cerebro hicieron que la naturaleza los eliminaran.
¡Pobres tontos humanos! ¡pobres idiotas! conociendo que la Naturaleza elimina todo aquello que no realiza ninguna función en ella, se ponen a crear máquinas y más máquinas para que les sustituyesen en el trabajo, en las cosas más pesadas de hacer, ...
En definitiva, el hombre se propuso no hacer nada, y así, con el tiempo, en lugar de evolucionar, desapareció.
Profundizando en lo ocurrido, las máquinas muy pronto se pusieron en movimiento, llegando rápidamente hasta los lugares más remotos del universo.
Esta no es una historia difícil de contar, pues fue tan homogénea, tan parecida en todas partes, que sólo hay que decir que las máquinas ganaban las batallas una tras otra. Y cada batalla ganada daba lugar a un planeta deshabitado, excepto por las máquinas.
Fue una lucha a muerte: el amor, el dolor, el sexo... del SER frente a los no sentimientos de la máquina.
Esto fue lo que ocurrió en todos los lugares, excepto aquí, en La Vía Láctea, en el mismo lugar que comenzase todo: ¡aquí, aquí fue donde tuvo lugar la batalla final.
* ¿Te ha gustado, Eva? me lo ha contado nuestro señor, El Creador.
* No sé Adam, es muy, muy, ... ¿cómo diría?.
* ¿Antinatural, cruel y sin vida?.
* Sí, eso es, antinatural, o bien , metálica e inorgánica; cruel y sobre todo, sin vida, o por lo menos sin vida natural.
Pero es sólo un cuento, ¿no es verdad, Adam?
* No, no Eva. Dice el creador que todo eso ocurrió en verdad, y que incluso él intervino en esa lucha: él era uno más de los seres de La Vía Láctea, y también era una máquina.
Fueron ambos los únicos supervivientes de esta lucha, y viendo que no serviría para nada el destruirse el uno al otro, y considerando que si seguían siendo dos formas de vida distintas acabarían destruyéndose, se fundieron en uno sólo, dando lugar a otra forma de vida: EL Creador.
- Se terminó, ¡querido espectador!, ¡bonita historia! ¿no crees?
- Si computadoprofesor, pero muy fantástica.
- Si computadora MX3, los humanos eran muy irrealistas, pero muy buenos creando historias. ¡Lástima que desapareciesen!